Nuevas miradas a la danza

El acto creador tiene un sentido profundo, en el que lo banal no cuenta.  El momento social que vivimos reclama trascender lo “light” para recuperar actos auténticos. La danza como parte orgánica de una cultura, sufre el efecto y entra en la repetición de trazos coreográficos, muchas veces carentes de un propósito.

 

Se olvida que el acto de creación surge cuando hay una motivación interna que necesita exteriorizarse, comunicando algo genuino y sincero.

 

Esto no sucede con la buena danza folclórica y contemporánea, las cuales parten de un impulso vital que lleva a la ejecución desde la mayor organicidad, base de la “verdad escénica” (Konstantín Stanislavski), necesaria para comunicar.

De esta manera ambos géneros se alejan de formas preestablecidas y mecánicas y pueden entrar en diálogo. Ese diálogo es necesario. Coreógrafos tan importantes como Jiří Kylián ya lo han hecho. En Manizales urge mostrar además formas dancísticas de honda raíz atávica en contraste con lo más audaz y de vanguardia, como lo es la danza contemporánea.  

Festival Internacional de Danza

"Dos Caminos Un Encuentro"